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Volvimos y ya no somos millones

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Cupos limitados

Acongojados por el éxodo de gente  que hubo en la casa de la FMN, se vieron afectadas las actividades de la vida en el día a día, y en consecuencia, del blog. Como sabrán (o no), Natalia y Paula, decidieron abandonar la casa hace ya varios meses, y el vacío que dejaron en la casa es muy grande. Y cuando hablamos de vacío, nos referimos principalmente al espacio que ya no ocupan el exagerado número de muebles sus pertenencias: el espacio que dejó la ropa que ya no está en los armarios, lo espaciada que queda la cocina en horas pico, y ni mencionemos el espacio de aire fresco que se siente en el baño. Es un cambio drástico, tanto aire libre de repente, después de vivir inspirando Natalia y exhalando Paula en todo momento.  Hubo que reacomodarse en la casa. Mucha gente no lo entenderá, pero es difícil volver a acostumbrarse a que el baño no este siempre ocupado, tener que moverse libremente por el cuarto de uno, porque ya no estan con nosotros las camas extras que apenas entraban. ¿Cómo acostumbrarse a lavar menos ropa? ¿Cómo hacer que Patri supere el no tener que preparar siete platos de comida? ¿¡Cómo sigue con la vida uno?!

Archivo 2010: armonía en el hogar

Cómo olvidar las jornadas nocturnas de diseño gráfico en el comedor con Natalia, juntando los restos de sus trabajos, cada papelito y alguna que otra vez, limpiando cada charco de tinta china en el piso que había que limpiar porque las entregas de la facultad nada tenían que ver con barrer los deshechos del sacapuntas, o los restos de cartulina. Cómo olvidar el “tengo entrega”, o “a todos les chupa un huevo que tenga entrega”, o “nadie entiende que tengo entrega” e incluso el intenso “la re puta que los parió a todos, son miserables, se cagan en mi vida y en mi entrega”. Tantos momentos que añoramos, tantos recuerdos que quedaran en nuestros corazones por mucho tiempo. Tan gratos y grandes son esos recuerdos, que agradecemos ese espacio que dejaron Paula y Natalia en la casa, porque ¿dónde podríamos guardarlos sino?

"Me asfixia el espacio que hay ahora en la casa, estoy triste"

Una de las cosas que extrañamos mucho, Lara incluída, es la ropa de Paula, proporcionalmente distribuida en cada parte de la casa, en cada rincón*. Cuesta acostumbrarse a no tener una prenda suya alrededor. Sus medias, los abrigos en las sillas, sus carteras/mochilas, todas esas cosas que antes adornaban la casa, ya no estan. Dejaron un vacío enorme que cuesta volver a llenar.

¿Cómo volver a empezar? ¿Cómo seguir? ¿Cómo contar cada acontecimiento nuevo que pasa en la FMN cuando el espacio es tan grande en la casa?  Además, pasaron tantas cosas extrañas: Agustina empezó a estudiar, Franco se puso de novio, Santiago esta empezando a pronunciar las sílabas correctamente…

Por otro lado, hay cosas que siguen igual por supuesto: Patri sigue con los golpes de calor, Jorge sigue sordo, Franco sigue en el secundario (más precisamente en cuarto año), Lara duerme, Coni aún vive en un universo paralelo.

A pesar de la angustia que nos rodea, decidimos seguir contando las andanzas de la FMN, porque la vida debe seguir, aún cuando los lavados de ropa pasaron de seis a tres por día. Sabemos que podemos seguir.

Así que pónganse cómodos, pero estén atentos, porque cuando uno menos se lo espera, se da vuelta, y resulta que tiene sarna. Ampliaremos.

Cómodo, como en tu casa

los saluda y abraza con los brazos extendidos (porque ahora hay espacio para eso),
la familia muy normal.

*decir “cada rincón” sería una picardía sin aclarar que algunos rincones de la casa como el lavadero o el canasto de la ropa para lavar, quedaban exentos de las decoraciones de ropa de Paula. Creemos que Paula nunca pudo encontrar el lavadero, por ende, la ropa nunca llegaba a buen puerto.

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